Autor Tema: [Relato]Un dia de Entrenamiento  (Leído 566 veces)

Desconectado Gonfrask

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[Relato]Un dia de Entrenamiento
« en: 09 de Noviembre de 2010, 01:01:47 »
Jo, he recuperado este viejo relato mio del foro de La Armada y lo voy a poner aqui, no es gran cosa, pero me parece divertido

-Recuerdalo siempre- dijo el hermano Sevarias mientras disparaba su bolter -Aunque es honorable acabar con tu enemigo en combate, no supone una deshonra abatirlo de un disparo- Se giró rapidamente y abatió a otro orko que se había asomado a una balconada -Especialmente en lugares inaccesibles como una ciudad derruida-
El neofito Ignas afirmó con la cabeza mientras apoyaba a su mentor disparando hacia el mismo objetivo, su disparo se desvió por unos pocos centimetros arrancandole un brazo a un orko que les disparaba desde una esquina de la calle, en vez de destrozarle el pecho. Sevarias gruño disgustado.
- Dos dias de ayuno Ignas- sentenció mientras le volaba la cabeza al orko que había herido Ignas -Dispara decidido y dispara con firmeza, el más leve titubeo o duda te hará fallar-
Ignas se mordió el labio de frustación, la pistola bolter que le habían asignado se le hacía rara, más pesada que la que había estado usando mientras era entrenado en la Fortaleza-Monasterio de los Templarios Negros en Julgar, su planeta natal. Se había sentido honrado cuando el hermano Sevarias le había elegido para adiestrarle como Iniciado del Capítulo, pero se había arrepentido al poco tiempo de empezar la Cruzada. Si los instructores en Julgar habían sido duros, Sevarias era cruel.
Parecía que en ningún momento Sevarias recordara que Ignas nunca había estado en un campo de batalla o había usado verdadero material de combate. Le había castigado por cosas que Ignas consideraba que no habían sido por su culpa o que se debían a su inexperiencia. Pero Sevarias nunca lo veía así. Disparó y un orko se derrumbó con la mitad del rostro convertido en un amasijo de carne y hueso. Otros dos disparos derribaron a un par de gretchins que habían salido de detrás de un muro.
Una masa de orkos surgió de repente de un edificio al otro lado de la calle, Sevarias esbozó una sonrisa entre cruel y sadica.
-Vamos, es hora de algunas lecciones de esgrima- dijo mientras activaba su espada sierra y salía de su cobertura.
Ignas siguió al Templario Negro, varios proyectiles de pesado calibre le pasaron rozando mientras cargaba contra los orkos. Un disparo le impacto en el costado, su armadura cedió y la bala mordió la carne. Ignas cayó al suelo derribado más por la fuerza del impacto que por el dolor.
Apenas lo escucho, pero estaba claro que Sevarias acababa de gritarle que se levantara. Cuando se alzó el Tempario Negro se encontraba en medio de la masa de orkos dando tajos a diestro y siniestro, cercenando brazos y cabezas por igual. Cuando Ignas se puso a su lado Sevarias comenzó a hablar de nuevo, seguramente estaba dejandole claro cuales eran los golpes mas adecuado para matar a un orko o en que momento dejan su guardia abierta. Pero Ignas estaba demasiado ocupado tratando de sobrevivir para poder hacerle caso realmente.
En ese momento un par de orkos se abalanzaron sobre él y le derribaron, forcejeó hasta que logró librar una mano. Descargó un puñetazo contra la nariz de uno de los orkos, los huesos cedieron y el orko se llevó las manos al rostro. El otro orko se incorporó sobre el dispuesto a descargar su arma pero Ignas pudo rodar evitando el golpe. Descargó una patada y la rodilla del orko se partió y cedió. Ignas logró alzarse y descargó su pistola contra ambos orkos mientras aun se lamentaban de sus heridas.
Se dio cuenta entonces que se encontraba solo, el suelo estaba plagado de cadaveres orkos y los cuerpos se extendian hasta el interior de uno de los edificios. Sevarias en su ansia de matanza había seguido avanzandolo dejandolo atrás.
Se llevó la mano al costado y comprobo que la herida no sangraba, al parecer no era para tanto. Gritó el nombre de Severias y al no recibir respuesta maldijo angustiado. Se encontraba en medio de una ciudad llena de enemigos hostiles y se había quedado solo. Maldijo de nuevo
Un ruido como el de un motor surgió del interior del edificio, el muró explotó repentinamente y una figura enorme surgió de ella, se trataba de un orko embutido en una tosca y gruesa armadura de fabricacion bastante caotica. El orko miró la calle, se fijo primero en los cadaveres de pieles verdes que plagaban el suelo y luego en él, realizo algun tipo de gesto y luego cargó como una locomotora desbocada.
Ignas logró esquivar la embestida saltando a un lado, algo contundente le golpeó y le envió de nuevo al suelo. La vista se le nublo durante un instante, cuando logó recuperarla parcialmente vio que el orko se encontraba sobre él reteniendolo contra el suelo con uno de sus pies. Descargó un golpe con su cuchillo pero el arma rebotó contra la armadura y se partió. El orko pareció reir y alzó su arma para rematarlo. Ignas maldijo para si mientras se preguntaba donde estaba Severias, ¿le habría matado aquella bestia? Ignas grito una maldicion desesperado
Una sombra negra surgió trás el orko y a continuación una espada sierra atravesó la cabeza del pierlverde. La bestia acorazada quedó inmovil y cayó hacia un lado. La sombra se acercó a él y le levantó en peso. Se dio cuenta que se trataba de Severias, bañado de sangre de la cabeza a los pies.
-Y jamas olvides esta lección- le dijo.
-¿La cabeza es el punto debil de los orkos?- murmuro Ignas mientras recuperaba el aliento.
-No- contesto Severias -Confia siempre en tus hermanos de batalla, siempre estaran para cubrirte las espaldas-
No puedes esconderte, huelo tu corrupcion
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Desconectado Lord Borjado

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Re: [Relato]Un dia de Entrenamiento
« Respuesta #1 en: 09 de Noviembre de 2010, 12:37:47 »
Je je, muy bueno, me ha gustado (no me pidas opiniones sobre estilo, que soy muy malo escribiendo!)  :)
¿Qué es la Paz?: la excusa del débil, el argumento del traidor.

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